La semana empezo un poco dificil. Ya nos habian cancelado un proyecto muy prometedor, al cual le dedicamos muchas horas (entre abogados, notarios, contadores, andar persiguiendo a los subcontratados, etc.) y no habiamos logrado nada. Ademas, teniamos un nuevo proyecto en la puerta, en el cual tenemos muchas esperanzas.
Para acabarla de amolar, uno de nosotros salio de viaje durante 2 semanas, entonces todo el trabajo recayo en 2 personas. Total, empezamos a localizar nuestro nicho de mercado, y empezamos a sacar citas para ofrecerles nuestro servicio. Sorprendentemente, teniamos muchos contactos en esas instituciones y obtuvimos las citas sin problemas. De lunes a miercoles, estuvimos visitando a estas instituciones, con exito de malo a moderado. Nadie parecia interesado realmente en el producto que teniamos, y aunque les mandamos cotizacion a todas, a la fecha nadie nos ha respondido nada.
Esos tres dias fueron muy intensos. Cita en la maniana, en la tarde, sacar cita para el otro dia en otra institucion, mejorar la presentacion, aplicar tecnicas de mercadeo segun lo que habiamos aprendido ese dia… Despues de varias horas durante 3 dias, se nos presento una oportunidad que no quisimos desaprovechar: Conseguimos una cita en una institucion muy grande fuera de la ciudad. Aunque era una ciudad alejada (7 horas de camino en auto) teniamos esperanzas. Despues de 2 dias, y de una rutina parecida a la de los dias anteriores, al parecer a alguien le intereso nuestro producto. Le enviamos cotizacion, pero tampoco ha mandado nada… Esto empieza a ser desesperante.
Regresando a nuestra ciudad, y haciendo una recapitulacion de la semana pasada, nos dimos cuenta de 2 cosas:
- Los ingenieros no somos buenos para vender, ni hablar, ni redacta, ni nada que tuviera que ver con comunicacion y/o ventas
- Nuestro nombre no nos estaba ayudando en nada
Como habia comentado en otro post, nuestro nombre es original, raro pero original. El problema es que NADIE (en serio, NADIE) de las personas con las que habiamos hablado en la semana pasada se habia podido aprender el nombre. Siempre nos preguntaban el nombre de la empresa entre 3 y 5 veces, y quedabamos con la impresion de que aun asi, no se lo aprendian.
Conseguimos asesorias de un maestro en ciencias de la comuicacion, que por cierto, tambien era el director de la facultad,y era el titular de la materia de publicidad y mercadotecnia. Nos dio un catedra de algunas horas de como manejar nuestra publicidad, tecnicas de mercadeo, teoria basica de ventas, y llego al mismo punto que nosotros. El nombre de la empresa francamente es malo. Nos ayudo a terminarde escribir mision, vision, objetivos y todo eso que necesitaba redaccion. Ademas de todo, nos consiguio el telefono de un diseniador para que el se encargara de toda la identidad de la empresa. Todo iba por buen camino, y nos sentiamos preparados para iniciar una nueva semana…